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| Ecologistas galos acusan a peleteros europeos de usar pieles de perro |
Pidieron a distintas empresas productos textiles elaborados con materiales concretos.
Olga Ríos se negó a facilitar una pieza de lobo de Asia al carecer de los permisos pertinentes.
Un pellejo chino de 8 céntimos cuesta 10 euros en una subasta alemana
La Asociación Francesa e Internacional de Protección de los Animales (Afipa) ha presentado una demanda ante la justicia gala en la que acusa a varias empresas peleteras europeas, entre ellas la coruñesa Olga Ríos, de adquirir, producir y comercializar artículos elaborados con pieles de gato y de perro. La denuncia coincide con una propuesta de la Comisión Europea para prohibir esas prácticas ante las «pruebas irrefutables» del maltrato que reciben los animales en los países en los que son sacrificados, y frente a las sospechas de que se venden bajo la apariencia de haber sido elaborados con pieles de calidad.
La demanda pretende demostrar la existencia de una red de tráfico ilegal de piel de gato y de perro, e incluye como pruebas las respuestas enviadas por fax y correo electrónico por las empresas denunciadas a miembros de la asociación, que se hicieron pasar por productores de cine que pedían expresamente pieles de estos animales. En el caso de Olga Ríos, Afipa aporta un fax de la peletera gallega informando al supuesto cliente (Afipa) de que el presupuesto para cinco alfombras de 18 metros es de 26.000 euros.
«Jamás las hemos tenido»
La peletera Sonia Mosquera, hija de Olga Ríos, aseguraba ayer de forma rotunda que su empresa nunca tuvo la intención de comercializar pieles de ninguna especie de perro. «Jamás hemos tenido pieles de perros de China», repitió ayer Sonia Mosquera, para añadir: «Una supuesta productora se puso en contacto con nosotros y nos solicitó presupuesto para una manta piel de lobo de Asia», pero, tras acceder inicialmente, lo consultaron con el proveedor y suspendieron la operación porque el citado proveedor no podía aportar el Cites. Éste es un certificado obligatorio acreditativo de que la piel cumple con la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.
«Además -apuntaba ayer Sonia Mosquera- devolvimos al proveedor las muestras, algo de lo que existe prueba documental, siendo más que evidente que no hemos confeccionado nada». La peletera emitió un comunicado para aclarar lo que a su entender es una trampa: «Maliciosamente se ha utilizado el presupuesto enviado en su día de buena fe», por lo que no descarta emprender acciones legales contra la agrupación.
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